A
principios del siglo XX, en el año de 1904, en la hacienda de Don Manuel
García Quevedo, conocida como Arroyo de Enmedio, a poca distancia del sur
de Tonalá, un grupo de campesinos que trabajaban en la propia estancia
comenzaron a hacer representaciones teatrales con referencia a los
viejitos.Así, un martes justamente, al
terminar su jornada de trabajo, oían unos cantos y bailes dentro de la
hacienda. Se acercaron a querer entrar pero les impidieron el paso. En un
primer momento eran 7 personas alegres que querían vivir un carnaval a su
manera.
Se disfrazaban unos de viejos y otros de mujer; de
ahí de los ranchos cercanos consiguieron unos instrumentos, al parecer:
una vihuela y un violín y entonaban unos sones muy cosquilleantes. Al oír
como se divertían los campesinos, los peones entonces salieron a
invitarlos a pasar para que alegraran su fiesta, pero los primeros se
negaron.
Al año siguiente volvieron a invitarlos pero ellos
seguían negándose, pues como el trabajo era temporal y escaso temían no
ser contratados por el patrón; hasta que un buen día decidieron entrar y
así pasaron los años hasta que llegó la revolución y todo quedó en ruinas,
perdiéndose de cierta manera esta bella tradición.
Para entonces, algunos de los trabajadores de la
Hacienda prosiguieron con su labor de promoción cultural saliendo a
alegrar las calles de Tonalá. En las siguientes décadas, al
caer la tarde del Martes de Carnaval de cada año, la gente los esperaba
con entusiasmo para solicitarles un son o una bailada.
Ellos se
disfrazaban con máscaras de barro, vestían camisa y calzón largo de manta,
ceñidor rojo a la cintura y sombrero ancho de soyate; los que se
disfrazaban de mujer vestían faldas largas y rebozo.
El grupo llevaba el nombre de Independiente hasta
1940, luego se le cambió a San Juan del cuartel 3ro , hasta 1972.
Actualmente lleva el nombre de Viejos del carnaval de Tonalá y
sigue vigente esta tradición que se representa antes de entrar la
cuaresma. |