Los Tastoanes

 

Fotos: Oscar Herrera Valdez

La máscara y su significado

La máscara del tastoan, es el elemento que identifica su atuendo. Representan rostros humanos deformes por las viruelas y llagas, algunas con rasgos zoomorfos, con rasgos de perro, gato, lobo, gallo, o cualquier otro animal; son decoradas con alimañas de la región (serpientes, arañas, alacranes), con una verruga que representa el Xictepetl -cerro del ombligo- lugar donde se efectuó la batalla entre españoles y nativos, actualmente conocido como Cerro de la Reina; se le pintan llagas o heridas, que representan los golpes dados de Santiago, es por esto ultimo, que algunas máscaras tienen una expresión de dolor y ferocidad a la vez.
Están rematadas con una cabellera larga, hechas generalmente de fibras de maguey o colas de caballo y vaca.
Las técnicas de su elaboración han ido evolucionando al paso del tiempo. Antes eran totalmente de barro, ahora las hay también de vaqueta, ya que este material es el preferido de los danzantes por cómodo y ligero.


Síntesis de los criterios a seguir para elaborar una máscara:

Las máscaras deberán ser elaboradas con materiales tradicionales como lo es el barro, de cerámica en sus diferentes acabados, o vaqueta.
De acuerdo con la tradición, las máscaras deberán ser decoradas, con uno a más de los siguientes elementos: representaciones de víboras, arañas, lagartijas, alacranes, verrugas, llagas, referencias de la jugada de tastoanes;
Los tocados (pelucas) deberán ser elaborados en materiales como ixtle, colas de vaca y colas de caballo.
Otros puntos importantes son: diseño, elaboración, acabado y expresividad.

Historia

En el año de 1892 el presbítero Jaime de Anesagasti y Llamas se refería a la danza de Tastoanes como “diversión de los tastoanes” y no se sabe el motivo por el que por esas fechas se suspendió la tradición de tastoanes en Tonalá, la cual, según Miguel Pila Galán, se reinició en el año 1918 gracias a Sebastián Ladino
El día 25 de julio de 1918, Miguel Pila y los habitantes del pueblo de Tonalá presenciaron la reaparición de la danza de los tastoanes:


“Cuando vieron desfilar por las calles del pueblo a los personajes de la danza, encabezados por Santiago acompañado por tres Reyes, la Perra y un Moro. Detrás de ellos salieron las cuadrillas de tastoanes distribuidos en dos filas de siete cada una.
Pila Galán relata como Sebastián Ladino los estuvo ensayando en lo privado de su casa, a los que representaban a los tastoanes, a los reyes y la perra, pero de gente nada, "[él] tenía un patio muy grande y ahí los estuvo ensayando, cuando se llegó el día, salieron uniformados, subieron por la calle de Emiliano Zapata, la admiración de la gente, no los conocían, no sabían qué era eso ni que indicaba eso".


Al fallecer Sebastián Ladino, el cargo pasó a otros señores, entre ellos, Cirilo Pila Rosas, padre de Miguel Pila. A la muerte de Cirilo fue éste quien recogió el coloquio que su padre había copiado por su propio puño y letra del original que conservaba Sebastián. Pila Galán, continuó la tradición por varios años junto con Martín de la Cruz, Pablo Jimón y Marín Lemus, hasta que él se quedó solo con el cargo.
Los habitantes de Tonalá reconocen a Miguel Pila Galán como el represente más viejo que ha participado en la danza de los tastoanes, así como la persona que ha mantenido viva la tradición por varias décadas del siglo XX. Por el año 1988, surgió un grupo de tastoanes encabezado por José Rey Aguirre Corona y se formó otro más dirigido por Dionisio Aguirre Reyes.

 Citadas textualmente y en papeleta:

Casa de la Cultura de Tonalá, Jalisco. México.

Tonalá de Hoy  No.437 del 18 de Marzo de 2006